La historia de los 47 rōnin es uno de los relatos más famosos del Japón feudal y simboliza el honor, la lealtad y el código samurái del bushidō.
¿Que es ser rōnin (浪人) ?
Un rōnin (浪人) era un samurái del antiguo Japón que había perdido a su señor o amo (daimyō). Esto podía ocurrir porque su señor había muerto, había sido derrotado en batalla o porque el samurái había sido expulsado.
Un rōnin entonces no tenía un señor al que servir. Debía buscar una nueva forma de ganarse la vida.

Algunos se convertían en mercenarios, guardaespaldas o maestros de artes marciales. Otros eran vistos con desconfianza porque ya no estaban ligados a un código de lealtad hacia un amo.
Origen del término
La palabra rōnin significa literalmente "hombre ola" o "persona errante", refiriéndose a alguien que vaga sin rumbo fijo, como una ola en el mar.
Uso moderno
Hoy en Japón, el término rōnin también puede usarse de forma informal para referirse a un estudiante que no logró ingresar a la universidad y pasa un año preparándose para volver a presentar los exámenes de admisión.

La leyenda de los 47 ronin
El caso más famoso fue la historia de los 47 rōnin, una de las leyendas más conocidas de Japón. Tras la muerte de su señor, estos samuráis quedaron sin amo, pero años después vengaron su muerte, convirtiéndose en un símbolo de honor y lealtad. La venganza de los 47 rōnin.
Contexto histórico.
Para entender qué era un rōnin, hay que imaginar el Japón feudal, especialmente durante los siglos XVI y XVII. El Japón de los samuráis. Durante siglos, Japón estuvo gobernado por una clase guerrera llamada samuráis. Estos guerreros servían a señores feudales llamados daimyō, quienes controlaban territorios y ejércitos.
Por encima de todos estaba el shōgun, el gobernante militar de Japón, mientras que el emperador tenía principalmente una función ceremonial.
La sociedad estaba organizada de forma muy rígida:
1. Samuráis (guerreros)
2. Campesinos
3. Artesanos
4. Comerciantes
Cada persona tenía un lugar definido y era muy difícil cambiar de clase social.
¿ Qué pasó con los 47 ronin ?
La historia ocurrió a comienzos del siglo XVIII, durante el período Edo, bajo el gobierno del shogunato Tokugawa.

El señor feudal Asano Naganori era un daimyō (señor samurái) que debía recibir instrucciones ceremoniales de Kira Yoshinaka en Edo (actual Tokio).
Ambos se conocían desde 1683, cuando el shogún le encomendó al daimyo una diligencia similar. En aquella ocasión, todo había sido cordial. Pero esta vez, la relación entre ambos fue de mal a peor. Según algunos relatos, el resquemor databa de un suceso ocurrido en 1689, durante un gran incendio que se desató en Edo. Naganori estaba a cargo de una patrulla de bomberos, y no pudo evitar que la mansión que habitaba Kira fuera reducida a cenizas por las llamas. Además, en esta oportunidad Kira no se encontraba en la ciudad, por lo que Naganori, durante 25 días, se preparó solo para oficiar de anfitrión y tildó a Kira de “innecesario”.

Imagen del Damnyo Asano Nagamori.
Sin embargo, la causa del enfrentamiento más aceptaba en distintas obras es un pedido de soborno por parte de Kira a Naganori, que éste rehusó. Otros mencionan que el tutor le solicitó el secreto de la gran producción de sal de Ako, a lo que el daimyo también se negó. Y hubo autores que deslizaron problemas políticos y hasta de mujeres entre ellos.
Cuando se acercaba el 18 de abril de 1701, la fecha en que llegarían los enviados imperiales, la relación entre Naganori y Kira estaba en su peor momento. No se soportaban, y Kira no hacía más que humillar al daimyo cada vez que podía. La tensión iba en aumento.

Durante los tres primeros días del arribo de la comitiva imperial, las cosas sucedieron en aparente calma.
El 21 de abril de 1701, los dignatarios se disponían a recibir la respuesta del shogún sobre los documentos imperiales que habían entregado. Kira se encontraba en el corredor de la sala principal cuando apareció Naganori. Según las crónicas, el daimyo fue insultado por su tutor, y no aguantó el destrato. Eran las 11 de la mañana cuando tomó su wakizashi (una filosa daga de 24 centímetros) y atacó por dos veces al koke mientras le gritaba “¡esto es por venganza!”, según refiere Yosobei Kajikawa en su escrito Kajikawa hikki.

Kira fue herido en la espalda y la frente. Y varios testigos que estaban en el pasillo del palacio donde sucedió el suceso pudieron detener a Naganori antes que acometiese por tercera vez a su rival.
Momentos después, fue interrogado por el inspector de los soldados, Shigetomo Okado, a quien solo le dijo: “Lo ataqué por venganza, porque estaba enojado. No me importa la acusación, pero lamento haber fallado”. A la una de tarde, Naganori fue enviado prisionero a la mansión Tamura. Usar un arma contra otra persona en el palacio del shogún era un delito grave.
El shogún Tokugawa Tsunayoshi estaba indignado. Tenía gran aprecio por el emperador y lo sucedido era un bochorno. Mientras Naganori era llevado a su cautiverio, en forma inmediata, lo condenó al Seppuku, el suicidio ritual, que debía ser efectuado de inmediato. Y además, intimó a su familia para que entregara el producto de 50 mil hectáreas de cultivos y que el clan Asano desapareciera. Mientras tanto, Kira no recibió ni siquiera un reproche.

Seppuku de Asano Nagamori
A las cuatro de la tarde, Naganori llegó a la mansión Tamura. Se quitó su daimon (la camisa de mangas anchas con escudos familiares que constituye el traje de daimyo) y comió cinco platos de sopa. Nadie pensaba que la ejecución se llevaría a cabo en instantes más.
Pero casi de inmediato, cuatro emisarios del shogún llegaron con la sentencia. Naganori no se inmutó, sino que dijo: “Entre todos los castigos posibles, el Seppuku me honra”. Horas después, fue llevado a los jardines, donde tuvo lugar la luctuosa ceremonia.

A las siete de la tarde, Naganori, de 34 años, se sentó con su torso descubierto, se inclinó brevemente hacia adelante para no caer de espaldas (algo que en la tradición era deshonroso), tomó su wakizashi e hizo un rápido y profundo tajo en su vientre.
Varios vasallos suyos se llevaron el cuerpo. Y el 27 de abril llegó la noticia a Ako. Naganori tenía a su mando a 300 samurais. Pero con su muerte y la extinción del clan Asano, éstos dejaron de tener amo. Y se convirtieron en Ronin.

Luego de una discusión entre los moderados y los más radicales, al mando de Oishi Kuranosuke, decidieron vengar a su daimyo. Pero no lo harían de inmediato. Es que Kira Yoshinaka, precavido de las seguras intenciones de los hombres más leales a Naganori, reforzó su seguridad y se recluyó en su nueva residencia de Honjo, un barrio de Edo.
Durante los dos siguientes años, los ronin se dispersaron por distintas regiones de Japón, pusieron sus armas a resguardo y se dedicaron a otros menesteres. Algunos fueron mercaderes, otros se hicieron monjes. Oishi, el líder, cayó más bajo: se mudó a Kioto, se hizo alcohólico, dejó a su esposa y pasó esos dos años recorriendo burdeles, donde conoció a su nueva concubina.

Llegó a dormir en la calle y fue vituperado por quienes lo reconocían, sin saber que todo era un plan para que Kira se sintiera seguro y bajara la guardia. Incluso un samurai, al verlo tirado en el suelo y completamente borracho, lo escupió y le pateó la cara, lo que era un grave insulto. Pero Oishi tenía un plan de venganza y nada lo apartó de ese camino.
Luego de dos años, el tiempo hizo su efecto. Kira comenzó a relajar su seguridad. Todo ese tiempo, los ronin lo estaban espiando. Una vez que tuvieron un plano de su casa, decidieron actuar. La idea era asaltar la mansión de Kira y matarlo.

Tumbas de los 47 ronin.
El 18 de enero quedaban unos 55 ronin dispuestos a morir por la memoria de su jefe. Se juntaron para los preparativos del asalto en una casa de té en Edo, donde simularon ser parte de una organización benéfica. Mientras estuvieron allí, ocho desertaron. El resto se distribuyó las armas y los uniformes.
En la noche del 30 de enero comenzó el ataque. Según algunos recopiladores de la historia, nevaba. Otros dicen que había luna llena. Todos coinciden en que el frío era brutal. Aguardaron hasta las 4 de la madrugada del 31 y comenzaron el asalto en dos grupos.

El que capitaneó el propio Oishi atacó la puerta principal junto a 23 ronin. Nueve ingresaron, seis se quedaron en el patio, cinco fueron enviados a custodiar una puerta y tres permanecieron en la entrada. Por la puerta trasera atacaron 24 ronin al mando de Chikara, el hijo de Oishi. Luego de un feroz combate con espadas, lanzas y arcos y flechas, los defensores fueron derrotados y Kira capturado en el patio.
Lo llevaron ante Oishi, que le ofreció el Seppuku para que muriera con honor. Como no respondió, tomó el wakizashi con que su amo se practicó el suicidio ritual y le cortó la cabeza. Kira tenía 61 años. Cuando terminó la faena, la envolvió, la clavó en una lanza y junto al resto de los ronin se dirigió al templo Sengakuji, para ofrecérsela como tributo a Naganori, enterrado allí.

Tokio, Japón - Tumba de Asano Naganori 1667-1701 en el templo Sengaku-ji de Tokio, Japón. Es conocido como la persona que desencadenó una serie de incidentes narrados en una historia conocida como Chushingura.
Más tarde se entregaron sin resistencia a 700 guerreros del shogún, que los mandó a apresar. Estaban todos excepto el más joven, Terasaka Kichiemon, había sido enviado por Oishi a Ako para contar que la venganza se había consumado. El 4 de febrero de 1703 fueron sentenciados a morir por Seppuku. El primero en cometer el suicidio ritual fue Chisaka, el hijo de Oishi. Para todos ellos significó un gran honor no haber muerto como asesinos comunes.
El único no condenado fue Terasaka. Vivió hasta los 87 años. Pero también está enterrado en el templo Sengakuji. Cuando en 1709 murió el shogun Tokugawa Tsunayoshi, los descendientes de los 47 ronin fueron perdonados.
Los 47 rōnin están enterrados en el templo budista Sengaku-ji, en Tokio. En Sengaku-ji, puedes ver:
La tumba de Asano Naganori.
Las tumbas de los 47 rōnin alineadas en el cementerio del templo.
Un pequeño museo con armaduras, documentos y objetos relacionados con la historia.

Sengaku-ji es un lugar de peregrinación para muchos japoneses. Es común ver visitantes dejando incienso encendido frente a las tumbas como muestra de respeto.

Tokio, Japón -: Estatua de Oishi Kuranosuke, el líder de los 47 ronin leal, una de las más populares historias históricas japonés al Templo Sengakuji -
Cada año, el 14 de diciembre, se celebra allí el Gishi-sai, una ceremonia que recuerda la noche en que llevaron a cabo su venganza. Miles de personas asisten vestidas con trajes tradicionales o de samurái.

Entrada al templo de Sengaku-ji (泉岳寺)
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